Amigos lectores de este espacio... llevo tanto, TANTO tiempo aquí encerrado estudiando que mi espalda ha adquirido forma de silla Marküs y tengo periodos de intranquilidad muy relacionadas con la ansiedad que me produce saber que el reloj ya no está de mi parte. A veces hago breves descansitos para leer las noticias y saber qué está pasando en el mundo, y la verdad es que termino cabreado y eso me causa más ansiedad. Me han dicho que algunas veces escribo puro odio y a mí eso me parece muy bonito.
Hoy desde el Foro Económico Mundial escucho que tienen miedo de que los jóvenes españoles menores de 25 años salgamos de casa a pedir unas condiciones de vida digna. Son unos cachondos optimistas. Ojalá, porque los cabreados somos muchos pero no estamos coordinados. De todas formas, estaré en la manifestación contra la reforma de las pensiones, que nos obligará a cotizar 40 años para tener una pensión ridícula. Haz la cuenta, 40 años trabajando sin pasar en el paro ni un solo día después de terminar la carrera ¿te sale más de 67 años? ¡Ohh! ¡Qué lástima! ya no entras en el selecto club. Sin embargo será presentada como una reforma muy flexible. Flexible, supongo, en el sentido de poder elegir entre hambre o muerte. Y todo para salvar (de tapadillo) una vez más a los bancos, haciendo más atractivas las pensiones privadas. Deberíamos poner un fondo común para comprar el camión del tapicero y despertar a todo el país al grito de "ha llegado Zapatero a la puerta de su domicilio para privatizar cajas, aeropuertos, pensiones, loterías, y todo al 25% de su precio normal".
Me cabreo, pero a la vez me resulta divertido el momento que me ha tocado vivir. Qué contrastes. Me encanta salir a la calle y ver que hay gente que pasará hambre el día de mañana por decisiones que se toman hoy y no le interesan en absoluto, e incluso te miran mal porque a tí sí te preocupan. Es triste, sí, pero es divertido a la vez. Me encanta que se reparta justicia, para bien o para mal. Lamentablemente, esto me convertirá en el futuro en un viejo cabrón que pensará que el pobre es pobre porque se lo merece, al estilo Aznar. Pues sí, lo merecerán, lo mereceremos todos si no respondemos. Estamos ante un saqueo organizado, no ante una crisis.
Y con el país a punto de estallar Jarabe de Palo va a sacar otro disco. A tí si que te daba yo jarabe de palos, Pau Donés, que cantas siempre la misma canción con diferente letra y rimas espantosas.
[Las fotos las saqué yo de Público cuando los vaivenes de la bolsa. Me pareció un buena representación de cómo hemos dejado nuestra felicidad en manos de los mercados.]
Hoy desde el Foro Económico Mundial escucho que tienen miedo de que los jóvenes españoles menores de 25 años salgamos de casa a pedir unas condiciones de vida digna. Son unos cachondos optimistas. Ojalá, porque los cabreados somos muchos pero no estamos coordinados. De todas formas, estaré en la manifestación contra la reforma de las pensiones, que nos obligará a cotizar 40 años para tener una pensión ridícula. Haz la cuenta, 40 años trabajando sin pasar en el paro ni un solo día después de terminar la carrera ¿te sale más de 67 años? ¡Ohh! ¡Qué lástima! ya no entras en el selecto club. Sin embargo será presentada como una reforma muy flexible. Flexible, supongo, en el sentido de poder elegir entre hambre o muerte. Y todo para salvar (de tapadillo) una vez más a los bancos, haciendo más atractivas las pensiones privadas. Deberíamos poner un fondo común para comprar el camión del tapicero y despertar a todo el país al grito de "ha llegado Zapatero a la puerta de su domicilio para privatizar cajas, aeropuertos, pensiones, loterías, y todo al 25% de su precio normal".
Me cabreo, pero a la vez me resulta divertido el momento que me ha tocado vivir. Qué contrastes. Me encanta salir a la calle y ver que hay gente que pasará hambre el día de mañana por decisiones que se toman hoy y no le interesan en absoluto, e incluso te miran mal porque a tí sí te preocupan. Es triste, sí, pero es divertido a la vez. Me encanta que se reparta justicia, para bien o para mal. Lamentablemente, esto me convertirá en el futuro en un viejo cabrón que pensará que el pobre es pobre porque se lo merece, al estilo Aznar. Pues sí, lo merecerán, lo mereceremos todos si no respondemos. Estamos ante un saqueo organizado, no ante una crisis.
Y con el país a punto de estallar Jarabe de Palo va a sacar otro disco. A tí si que te daba yo jarabe de palos, Pau Donés, que cantas siempre la misma canción con diferente letra y rimas espantosas.
[Las fotos las saqué yo de Público cuando los vaivenes de la bolsa. Me pareció un buena representación de cómo hemos dejado nuestra felicidad en manos de los mercados.]
yo creo que tenemos dos opciones: una, en cuanto podamos, irnos de este país, pero huyendo. Total aqui solo habrá paro, no tendremos pensión el dia de mañana, y encima estás las calles llenas de criminales que han dejado salir de la cárcel por buen comportamiendo.
ResponderEliminarLa segunda opción, si tienes mucho apego a sevilla, es tener la suerte de conseguir un trabajo weeeeno weeeno que permita comprar un piso enorme con vistas preciosas y en una zona tranquila, y así el día de mañana lo alquilas y vives de la renta xD.