16 nov 2011

No voy a ir a la huelga


    Me han dicho que este jueves hay huelga universitaria contra los recortes en educación. NO voy a ir a una huelga a tres días de unas elecciones generales, a pesar de estar de acuerdo. Más que nunca, este país sabe lo que está votando, y está votando sin saber. Pues ahí tenemos la oportunidad de decir que NO a los recortes en educación, vamos a dejarnos de mierdas y a empezar a ser serios de una vez.

     Lo que los españoles tratan de hacer es conseguir que su partido cambie su programa. NO, joder. No funciona así. Son los españoles los que tienen que cambiar de partido. ¿Qué buscamos con una huelga a 72 horas de unas elecciones generales? No es más que eso. No cuenten conmigo. El jueves estaré levantandome a las 7 de la mañana para ir a las prácticas, que nadie las va a recuperar por mí.

¿No quieres recortes? Mira los programas electorales y elige uno que no los lleve. 

#nolesvotes
pero vota.

6 nov 2011

La leyenda de Leonor Dávalos


     Hoy he estado en el monasterio de Santiponce y me topé con una tumba que conseguí leer con mucha dificultad porque estaba en castellano antiguo. Era de Urraca Ossorio, esposa del hijo de Guzmán "El Bueno". En la tumba ponía que, junto a ella, no estaba su marido, sino las cenizas de una tal Leonor Dávalos. Acudí a Google en mi móvil, en busca de una historia lésbica medieval, pero al final no fue nada de eso... en principio.

     Resulta que la mujer de Guzmán "El Bueno", Urraca Ossorio, fue cabecilla en una conspiración contra el rey Pedro I "El Cruel", la descubrieron y la condenaron a muerte por "quitarle tesoros y riquezas". La condena sería ser quemada viva en la (actual) calle Cruz de la Tinaja (dos calles paralelas detrás del bar '84' de la Alameda).

     Cuando Urraca Ossorio estaba en la hoguera, el humo le levantó la falda dejándole todo al aire delante de los sevillanos que asistían a este tipo de "eventos", y Leonor Dávalos (su criada) se tiró al fuego para taparle y parar las risas de los asistentes... y también se quemó viva, con ella. Ocurrió en el año 1367.

     Quizá fue una de las muertes más estúpidas de la ciudad de Sevilla, producto de la sumisión total de una trabajadora. Quizá la versión que me he montado en la cabeza sea verdad y lo hizo porque estaba enamorada, y esta leyenda puede complementar la historia de lo que hoy es uno de los puntos más lésbicos del centro de Sevilla, la Alameda.